Quizás, no es de descartar, al comienzo fue un problema de recursos, pero ya hace tiempo que no. Por años, la oposición política, la corporación universitaria, y los gremios docentes, nos quisieron hacer creer que los males de la educación eran un problema presupuestal. Por eso hicieron tanto ruido para obtener el 4,5% del PBI. Ahora lo tienen.
Solo será una cuestión de tiempo demostrar que, tal como están las cosas, seguir dándole plata a la educación es dilapidar el dinero de todos. Quizás, no es de descartar, al comienzo fue un problema de recursos, pero ahora la educación tiene podrida el alma, y eso no es una cuestión de dinero. Hay mil historias para avalarlo, desde los docentes faltadores y/o corruptos a la egoísta endogamia universitaria, desde las luchas de poder que toman de rehén a los alumnos a la oposición contra el Plan Ceibal, etcétera.
Pero como estas historias de terror se renuevan cada día, enfoquemos en lo que ocurrió en el liceo 62, donde 1.600 estudiantes hace 16 días que están sin clases. Un alumno pierde el año con 20 faltas, pero los docentes que ocupaban el liceo dicen que no les hace nada que hayan perdido esas clases. Los docentes pedían la remoción de la directora del 62, a la que acusan de autoritaria. Las autoridades no dieron corte a los reclamos, hasta que los docentes ocuparon en liceo.
Entonces, poniéndose a la altura de las circunstancias, las autoridades, que en ningún momento ordenaron desocupar el local en defensa de los estudiantes –como ocurriría con cualquier fábrica ocupada– removieron luego a la directora, demostrando que son como los botones, y que solo funcionan a presión. Este jueves el asunto quedó solucionado con la remoción de la directora, pero los docentes no arrancan a trabajar hasta el lunes. Vagos consuetudinarios, se tomarán el viernes libre, así enganchan con el fin de semana, y arrancan el lunes, ya en los últimos días de clase.
Cuando se hacen seminarios, charlas o sesudos análisis acerca de por qué será que los alumnos de Secundaria desertan del sistema, pienso que es simplemente otra forma de tomarnos el pelo, así como hacen los gremios docentes cada vez que pueden y los dejan, es decir, cada dos por tres.