El Mundial dejó muchos temas para analizar, sobre los que en los próximos días intentaré ahondar. Hubo detalles que se soslayaron, pero que fueron determinantes, como la preparación física. Hubo otros más conocidos: el mérito de Tabárez, que planificó a largo plazo, cumplió todas las etapas de maduración del equipo y recogió los éxitos en Sudáfrica 2010; la preparación en las semanas previas al torneo, con todos los cuidados que el técnico puso en los cuerpos de cristal de los futbolistas tras una agotadora temporada; el momento en el que llegaron los jugadores, varios en su pico de producción; el apoyo directriz, porque desde la llegada de Bauzá los dirigentes no escatimaron en gastos para que los jugadores tuvieran lo mejor, desde vuelos chárter a la promoción del 2x1 para el partido por las Eliminatorias ante Colombia. También la fortuna que tuvo Uruguay, después de quedar emparejado en una serie difícil, porque su primer cruce fue Corea y porque ante Ghana la fortuna le entregó una dosis doble con el penal fallado por Gyan. Además tendré que referirme al déficit que arrastran los uruguayos cuando se enfrentan a los europeos, algo que Tabárez quiere corregir para el futuro y le pidió a los dirigentes organizar partidos ante esas selecciones.
Pero el tema de hoy es Tabárez y el futuro. Por estos días Bauzá y el técnico de la selección son rehenes de sus palabras. El presidente dijo en febrero que no podía ofrecerle el cargo al entrenador porque excedía su mandato; en ese mismo momento Tabárez expresó en el programa Derechos Exclusivos de CX 26: “Tenemos que salir de eso de que las decisiones importantes en el fútbol no pueden estar limitadas por el plazo de ejercicio de las personas…”, y agregó: “Tiene que haber una continuidad y eso todavía no lo hemos logrado demasiado en el fútbol”.
Cinco meses después y tras el impacto que provocó la actuación de Uruguay en el Mundial, Bauzá se olvidó de lo que dijo antes y apenas concluida la participación celeste en Sudáfrica le ofreció cuatro años más de contrato. Por su parte, información recogida en torno al cuerpo técnico expresa que Tabárez no tiene previsto reunirse con la AUF hasta tanto asuman las nuevas autoridades.
Si Tabárez está decidido a seguir en Uruguay -porque descarta cualquier ofrecimiento del exterior-, entonces es conveniente que el técnico brinde otra lección, como tantas desde que volvió a la AUF en 2006, se olvide que los dirigentes no quisieron tomar el riesgo de renovarle antes del Mundial -previo al torneo escribí que la medida más sensata y una muestra de madurez de los dirigentes era ofrecerle antes de Sudáfrica la continuidad como para demostrar que lo que encabezaba Bauzá no era más de lo mismo en el fútbol uruguayo sino algo diferente- y si están de acuerdo en los números y en el proyecto que el DT empiece a trabajar ya para el partido con Angola. Para que, como dijo Tabárez, exista continuidad. Si así sucede será otro aporte del técnico para la transformación que sufre el fútbol uruguayo, debido a que los dirigentes todavía tienen temores que no les hace valientes. Si Tabárez no acepta reunirse con los dirigentes antes del cambio de autoridades -porque antes lo despreciaron y tras los resultados lo adoraron-, entonces el DT tendrá doble discurso debido a que antes pidió continuidad para el fútbol y ahora que puede dársela, lo posterga. Pero como considero que Tabárez no tiene doble discurso, en las próximas horas se debería arreglar su continuidad si es que definitivamente se queda en el fútbol uruguayo.