El elegido de las hazañas
En vivo, o gracias a la magia tecnológica de canales como Youtube, no puede haber peñarolense que no haya vibrado con aquel segundo mortal y definitivo ante el América de Cali en 1987, cuando la Copa Libertadores parecía que se escabullía de las manos, hasta que apareció La Fiera, y de un zarpazo le hizo una nueva muesca a la gloria. Fue la cúspide para Diego Aguirre con la aurinegra, pero lejos estuvo de ser el único grito emocionado que el delantero provocó en los hinchas manyas. Un año antes, en el Uruguayo de 1986 anotó aquel penal, clásico mediante, para llevar a su equipo al título; y estuvo también su asistencia para el 2-1 de los ocho contra 11, en un clásico para la historia, apenas opacado porque ese mismo año llegó la hazaña ante el América, que será eterna como el tiempo y que florecerá con cada girasol. Con los botines ya colgando de un clavo, en 2003 La Fiera volvió al club de las estrellas, esta vez como técnico, y le cortó a Nacional el tetracampeonato. Luego, en 2010 absorbió una ventaja de 10 puntos de su tradicional rival en la Anual, se llevó el Clausura con récord histórico de 12 partidos ganados al hilo, y doblegó a los tricolores en las finales para reconquistar el título tras siete años de oscurantismo deportivo. Ahora, La Fiera ha regresado, y la gloria, aunque llena de muescas, le reclama un nuevo zarpazo.
Después de seis meses al margen, la Fiera pegó la vuelta a los aurinegros. Y tras un pobre Apertura, que quedó en manos de Defensor Sporting y donde Nacional levantó vuelo al final bajo el ala de Juan Ramón Carrasco, el hincha carbonero tiene ahora derecho a la esperanza, porque volvió Aguirre.
El botija que llegó al club en 1986 como goleador de la B en 1985 con Liverpool, donde anotó 12 goles; el campeón uruguayo de 1986 y de América en 1987; y el que después se paseó por siete países y 13 camisetas sin reencontrarse –ni siquiera a su retorno al club en los segundos semestres de 1989 y 1992– con el éxito. Tal vez por eso, arrancó bien de abajo su carrera como DT. En la primera aventura de Plaza Colonia en Primera División, llevó al equipo a la Liguilla.
Peñarol, al que había derrotado 2-0 en el Clasificatorio, lo contrató en 2003 para evitar que Nacional llegara a su cuarto Uruguayo consecutivo. Aguirre, para ello, tomó una decisión que pintó su personalidad: sentó en el banco a Pablo Bengoechea, y con José Luis Chilavert como voz de mando en cancha ganó Clausura y Uruguayo ante los tricolores.
El hincha carbonero tiene ahora derecho a la esperanza, porque volvió Aguirre
En 2004 tropezó feo perdiendo el clásico del Clausura de la forma en que él solía ganarlos: 3-2, de atrás y con gusto a hazaña. De ahí aprendió que la conformación del plantel es la base del éxito. Ahí recorrió el mundo para sumar formación. Volvió a dirigir en Wanderers (2007) llevando al club a la Libertadores. De ahí pasó a la selección sub 20 donde fue tercero en el Sudamericano de Venezuela 2009 y alcanzó los octavos de final en el Mundial de Egipto.
En su retorno a Peñarol para el Clausura 2010 enfrentó su máximo desafío: llevar a un equipo náufrago, 10 puntos debajo de Nacional, al éxito. El aurinegro desplegó un fútbol exquisito, ganó el Clausura y la Anual y en las finales derrotó a Nacional. Para evitar lo que le ocurrió en 2004 dio un paso al costado para el arranque de la temporada 2010-2011. Pero seis meses después, la Fiera vuelve para intentar un nuevo zarpazo hazañoso.
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